ESCENARIO GLOBAL OIL & GAS
La realidad técnica del petróleo en la Faja del Orinoco
La coyuntura geopolítica actual de Venezuela requiere una lectura técnica que permita comprender la realidad productiva de la Faja Petrolífera del Orinoco y evaluar con mayor precisión sus implicancias en el escenario global de la industria Oil & Gas.
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La Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) constituye el mayor reservorio de hidrocarburos del mundo, superando a otras grandes acumulaciones globales. Alberga más de 300 mil millones de barriles de crudo pesado y extrapesado, con una composición estimada de 65% de crudo extrapesado y 35% de betún natural. Se extiende sobre una superficie aproximada de 55.314 km² al norte del río Orinoco, abarcando cinco estados venezolanos, y se organiza en cuatro grandes bloques: Boyacá, Junín, Ayacucho y Carabobo. Estas magnitudes posicionan a la cuenca como un actor de peso en el mapa energético mundial.




Para comprender su dimensión a nivel técnico necesario poner foco en los condicionantes de la cuenca, que inciden en su desarrollo y explotación.
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Desde el punto de vista geológico, la Faja presenta reservorios con buenas propiedades de porosidad y permeabilidad, pero alojando fluidos extremadamente pesados y viscosos, con gravedades del orden de 8 a 12° API (en comparación con petróleos livianos mayor a 30° API) Estas características imponen severas limitaciones a la producción mediante métodos convencionales. La desfavorable relación de movilidad entre el agua y el crudo, sumada a la marcada heterogeneidad del yacimiento y a la anisotropía (irregularidad) de sus capas, genera barridos ineficientes y cámaras de vapor irregulares, reduciendo sensiblemente la eficacia de técnicas como la inyección térmica.
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En el plano operativo y económico, los desafíos se profundizan. La elevada carga metalífera del crudo, con altos contenidos de vanadio, níquel, azufre y asfaltenos, exige instalaciones de refinación altamente complejas y de elevado costo. A su vez, el transporte del crudo requiere la dilución de cada barril con entre un 25% y un 35% de crudo liviano, un insumo escaso en Venezuela. Esta dependencia establece un límite estructural a la producción de la Faja, actualmente estimada en un techo cercano a los 600.000 barriles diarios, salvo que se asegure un abastecimiento externo sostenido de diluyentes o se desarrollen nuevas tecnologías que mejoren la movilidad del crudo.
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Adicionalmente, alcanzar los factores de recuperación teóricos —del orden del 20%— implicaría décadas de operación continua con procesos de inyección térmica intensiva. Este escenario demandaría un consumo de gas natural que podría representar hasta el 40% de la producción nacional actual, configurando un límite energético concreto para cualquier expansión a gran escala.
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En la industria petrolera, todo desarrollo que se presente complejo, siempre encontrará la solución técnica para su impulso, siempre buscando opciones para alcanzar resultados económicos.
Fuente: Perfil de Julia Shermann, LinkeedIN (Bridging Subsurface, AI & Renewables | Energy Strategy & Solutions Consultant | Driving Innovation in Oil, Gas & Transition)
